Costa da Morte. Camiño dos Faros III. Muxia-Finisterre

  


Sobrevivir

Esa fuerza que nace de dentro

Quien pudiera confiar tanto en si mismo/a como el faro para saber aferrarse tranquilamente a sus cimientos cuando más arrecia el temporal





Acercarse a Muxia es acercarse al dolor y a la esperanza.

El 13 de noviembre de 2002 se produce una de las desgracias medioambientales más terribles de la historia de España y, a la vez, ante la indolencia de los políticos y gobernantes, una marea blanca surge de la negrura de la mar.

Un rumbo errático. Un nadie se hace responsable de nada si se sabe mentir, y un tropel de dinero para acallar a los pobres marineros que viven de la mar y que aún se nota en estas piedras. En su silencio. En la huida hacia adelante buscando en el turismo una sentina de naufrago al que agarrarse.




Sinceramente iba  a ser muy duro con esta entrada, pero estoy cansando de tantas malas noticias. ¿Dónde está la esencia de toda la Costa da Morte en estos dos faros que han vendido el alma a un hotel de 180 euros la noche y a un turismo depredador? No lo sé. Tal vez haya que buscar por los caminos llenos de papeles higiénicos que nadie se molesta en quitar.




No seré yo quien diga nada malo de estas gentes sufridas pero el desgarro que deja esta herida en las rocas difícilmente se va a tapar con los billetes del turisteo. Pero como decía Mario Puzo en El Padrino: "No seré yo quien juzgue de qué vive un hombre."





Reflexión: Cuando uno ve la lucha por la supervivencia entre el pueblo de Finisterre y su restaurantes y sus tiendas y el hotel de Fisterra con sus tiendas de recuerdos y el abandono de sus alrededores, sus aparcamientos sin gracia ni cariño, sus tierras pisoteadas, parece que uno ya no está en esta ruta tan especial,sino en un parque da atracciones venido a menos. Lo mismo sentí en Muxia.

Una pena para un final que debía de ser tan espiritual como hermoso.

 Igual es el momento de pararse al borde de final y pensar hacía dónde queremos ir como especie y como personas. Igual no es el final de la tierra si no el principio del mar...


Faro 14, Finisterre, A Coruña



Buscando la luz de mi propio faro siento que encontraré la de los demás.


Comentarios