Islas Cíes. Merecimiento

 

Merecimiento

¿La justicia es un mito?

¿Cómo saber si lo que me ocurre es casual o está siendo provocado por mí sin darme ni cuenta?



Un espacio protegido, un pequeño paraíso entre la tierra y el mar. Un grito de esperanza en busca de tranquilidad. Un silencio acompañado. Una caricia en el rostro de salitre, sol y aire. Levantas la mano. Tapas la claridad y buscas en la lontananza respuestas que solo están en tu interior.




La bahía de Vigo, un pequeño hogar que se resiste. Un regalo para los sentidos. Una gente aferrada a un tronco a la deriva. Una gaviota novata que pone los huevos al borde de una carretera vacía que, en breve, se llenará de turistas ávidos de deseos imprecisos. Un hombre que busca la luz de su faro... Acaban de abrir el acceso a las islas. Estoy solo. El verano ha comenzado.





El faro de las Islas Cies, es uno de esos pequeños reductos en los que uno se pone a mirar al mar y, sin querer le da por pensar... ¿Me merezco estar aquí? ¿Cómo a ocurrido? ¿Todo lo que me pasa me lo merezco? ¿Lo bueno? ¿Lo malo? ¿Los encuentros? ¿Los desencuentros? ¿Los besos? ¿Los gritos? 
¿La paz interior? ¿El desasosiego?
 ¿Será esto vivir?




¿Cuántos sucesos han debido de pasar para que se produzca el milagro? Y me acuerdo de mi amigo y maestro Bharat Martín: "Agradece y deja que el universo te vaya nutriendo."




Reflexión: Me cuesta dejarme querer; me he de forzar. Me imagino que será el legado de una infancia dentro de una familia numerosa y unos padres cansados. Pero miro desde el faro de Cies, y me digo: como el monte, como el mar, como el pájaro y la brizna: 
"Me lo merezco y voy a disfrutar de cada instante"

Me comprometo a ser agradecido, a pedir, a dar y a disfrutar de cada regalo que me de la vida. 
Sin darle más vueltas
¡Porque me lo merezco!



Buscando la luz de mi propio faro siento que encontraré la de los demás.

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