Faro de Canet. Sagunto. La importancia de las pequeñas cosas





 

Faro de Canet. La importancia de las pequeñas cosas


Cuando lo pequeño nos da la felicidad

Sorprende un faro tan alto en la mitad de la ciudad. Parece perdido en medio de tanto edificio. No se encuentra a si mismo. Pero se busca. Normalmente los faros están al borde del precipicio. Ahí es donde tienen que estar. Pero el faro de Canet, en el puerto de Sagunto, está a muchos metros del agua. Aunque también está al borde. Pero al de otro precipicio: el de la codicia humana. Más peligrosa que cualquier galerna. 

En medio de centrales térmicas, controles de aduanas y coches de alta baja y media gama aparece un faro aturdido. Alto. Solitario en medio del bullicio vacío de barracas de feria y vecinos protestando por el ruido.  

Y  pocos kilómetros está Rosa. En una pequeña casa al borde del mar. Rodeada de flores, vecinas, recuerdos y sonrisas, que aunque lucha por disimularlas, se le escapan.  Es lo que le enseñaron y lo que le enaseñó la vida: evitar el conflicto. Centrarse en lo pequeño, en lo importante.



Nos perdemos en buscar lo grande cuando lo que realmente nos mueve siempre es lo pequeño. El gesto. La caricia. El beso fugaz. Una sonrisa.

Y una vez más me sorprendo: en medio de lo mastodóntico lo pequeño se hace presente. 

No es un faro a los que coger cariño pero, igual precisamente por eso, es el momento de pensar a qué cogemos cariño.  

Reflexión: Si pensamos a qué hemos cogido cariño igual nos damos cuenta de que a aquello a lo que recordamos con afecto no le sobraban metros, ni cilindros, ni megas, ni discursos infinitos,  porque igual no los tenían. 
Igual lo que nos conmovió fue sencillo. Honesto. Aparentemente frágil, como el faro de Canet, fuerte y vulnerable pero, ante todo, él mismo; con toda su fragilidad y con toda su fortaleza.  Como Rosa. Como sus flores, sus amigas y su ritmo tranq
uilo y predecible como la luz de un faro.

Faro de Canet. Valencia.

Comentarios

  1. Ánimo Enrique, que cuando te jubiles nos compraremos una bici eléctrica y visitaremos todos los faros desde Canadá hasta la Patagonia. Que se note que eres de cerca de Bilbao, pues.

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