Faro de Igueldo y Getaria. Cambiar la mirada
Cuantas veces habremos oído que oír no es escuchar. Que escuchar es mucho más que traducir los sonidos en conceptos. Que es dar viada a las palabras haciéndolas propias. Que escuchar es utilizar todos los sentidos para entender lo que quiere decir la otra persona.
Me pase casi diez años intentando descubrir porqué se sufría de miedo escénico. Y entre las cinco causas que pude diferenciar una era "el miedo a no ser entendido". A ser mal interpretado. Que frustración más insoportable el saber que no puedes modificar el mensaje y que éste no es comprendido. Que el barco ha partido del puerto sin llevar el salvavidas y que ya es tarde. Que lo dicho dicho está. Que el barco partió.
Curiosamente no tenemos miedo a la discrepancia, tenemos miedo a que no nos entiendan. Si nos habían entendido pero pensaban diferente, curiosamente, nos daba igual.
Subiendo al faro de Getaria podemos encontrar grabadas en la piedra curiosas figuras antropomórficas. ¿Cuál será su mensaje? ¿Quién las talló? ¿Por qué lo hizo?
Reflexión: Me decía mi amigo y maestro Bharat Martín -Director de la Escuela de Yoga de Tolosa- que parase. Que sólo estando quieto podría encontrar lo que buscaba. Que sólo estando inmóviles las mariposas se pueden posar sobre nosotros. Cuando estamos en armonía con nosotros mismos.
Y yo me pregunto con tanto correr de un lado para otro ¿ya nos damos tiempo para escuchar? ¿Para escucharnos? ¿Para ver a dónde queremos llegar? Igual este viaje es sólo eso: una disculpa para parar y escuchar. Al igual que este blog. Un regalo para parar a escucharnos.
Faro de Getaria. Gipuzkoa
Comentarios
Publicar un comentario