Faro de Matxitxako.
Esas personas faros que nos acompañan siempre
Cuando no hace falta hablar para entendernos
El viaje es denso. Hablamos de hijos, parejas encuentros y desencuentros. Pasamos por Bakio ejemplo del pelotazo urbanístico y, sin parar de hablar, nos encaminamos a San Juan de Gasteluatxe. Está a tope. ¡Quién lo iba a imaginar tan sólo hace unos años era un amable picadero para jóvenes parejas!
Llegamos a Matxitxako y nada más ver el faro cambia la energía. Idoia quiere ser parte de este proceso. Sabe que para mí esta ruta 181 es importante y, como siempre, en las cosas importantes, le gusta estar a mi lado.
¿Posamos haciendo el tonto? ¿Tú qué crees? -le contesto. Y ya está todo liado. Nos reímos de todo y por todo como dos adolescentes. El viento arrecia y con el aire se va el peso del día.
Hay personas que nos dan tanta luz… Hay personas que su caricia alimenta. Qué su abrazo sincero nos reconforta.
Desde siempre han pensado que éramos pareja. Y es que nos entendemos con solo mirarnos. Por eso siempre entendimos que es así como hemos de entendernos. Con la complicidad de la hermandad elegida.
¿Nos sacas una foto? Y volamos… y nos reímos y ya está. Y pesamos menos. Y nos dejamos ir saltándonos las normas. Por eso en esta entrada voy a insertar más fotos de lo normal. Porque hay que saltarse las normas de vez en cuando. Porque somos animales de manada y animales sedientos de luz y libertad a partes iguales.
Porque hay personas de luz en el camino conseguimos encontrar nuevamente la senda cuando nos perdemos.
Y si comienzo por reírme de mí mismo
Pero Matxitxako es el faro rojo. El faro de la luz y el faro del sonido. El faro de la risa y el faro del viento. El faro irreverente y el faro sobrio. Y soy consciente de que ambos son parte de mí. Qué necesito a ambos. A los dos faros de Matxitxako: el de la luz y la irreverencia y al otro, al bajito, al de la voz profunda y de la reflexión.
Lo viví y lo reviviré. Porque me lo merezco.
Faro de Matxitxako. Bizkaia








Todo lo que escribes al hilo de este viaje Enrique, tiene un eco que me llega radiante y sonoro, en cinco días me lanzo a ese viaje hacia el único faro que me resuena, y cada quien debe ser leal a la vocecita escuchando atentamente la recomendación. Qué pasará? No sé para eso voy, y para eso también estás tú haciendo este viaje maravilloso. Gracias por compartir, sé feliz!
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