Faro de Nules. El discurso rumiador: dar vueltas y más vueltas

 

Dar vueltas y más vueltas

Cabo de NulesDar vueltas y más vueltas a lo mismo.

Me acerco al faro de Nules. Lo veo al final de una playa. Tengo curiosidad por él. Es, junto con el faro de Irta, uno de los dos únicos faros de España diseñados por mujeres. Aunque sin duda es el estilo de Blanca Lleó, todo cuadrados y rectángulos; no sé, me lo imaginaba más acogedor.

Sin embargo, ni el faro es acogedor ni el entorno tampoco. Todo el pueblo está lleno de carteles pidiendo que se arreglen las casas de primera línea de playa. Pero mucho me temo que es una batalla perdida. Que la decisión es construir un paseo marítimo que recorra todo el litoral ya urbanizado. 

Me coloco a sus píes y me doy cuenta que el radar colocado sobre mí da vueltas y más vueltas. Lo miro y pienso: Por lo menos éste tiene claro para qué le da tantas vueltas a las cosas... Cuantas veces nos pasa que damos vueltas una y otra vez al mismo tema. 


No sé si os pasará lo mismo, pero la noche es un caldo de cultivo para este tipo de discursos rumiadores estilo vaca en el prado. Versiono en mi cabeza, una y otra vez, conversaciones que sé positivamente que nunca se materializarán o que, en caso de que se produzcan, casi seguro, no serán, ni por mucho, parecidas a las he construido tan machaconamente en mi cabeza.

Normalmente el asunto no es tan grave como la oscuridad me ha hecho temer ni la respuesta pensada y repensada tiene cabida. Ante una llamada compleja, un conflicto o un asunto que, por el motivo que sea, me escueza puedo estar horas y horas dando vueltas y vueltas para nada.

No como un faro. Ya me gustaría ser capaz de tener un mensaje único y lanzarlo de diferentes maneras -mensaje único, canal poliédrico-. No. No es como el faro de Nules que busca en sus vueltas encontrar barcos en el mar. Ya me gustaría. Lo mío es dar vueltas sin sentido... Me lo pongo como deberes:

A partir de ahora voy a intentar ser como el faro de Nules.

Reflexión: Y si en vez de dar vueltas una y otra vez, quedándome exhausto imaginando mil y otras mil terribles posibilidades, comienzo a hacer como el faro de Nules y busco posibles salidas. Y si en vez de desgastarme, actuase como si no tuviese miedo. Y si invirtiese mi energía en preguntar en vez de imaginar. Y en escuchar en vez de defenderme...



https://youtu.be/5Ec1OZtTiak

Faro de Nules. Castellón.

Buscando mi propia luz siento que encontraré la de los demás.



Comentarios

  1. Ánimo Enrique!
    Tus amigos nos sentimos parte de tu aventura. Donde tú estés, allí nos encontrarás.
    Y en cada reflexión que te acompaña, es compartida por todos.
    Las conclusiones a las que llegamos son como Los Faros: diferentes, singulares, únicas.
    Todos los faros informan; hay que saber qué.
    En cada respuesta encontraremos nuevas preguntas.

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