Faro de Ajo. Cuidando a quienes nos cuidan


 

Faro de Ajo

Cuidando a quienes nos cuidan

Cuidar al cuidador o, mejor dicho, igual habría que decir cuidadora...  a esas  personas que nos cuidan y nos hacen brillar en medio de la niebla y que tanto añoramos cuando no están.





Hay está disimulada, gris, a la sombra del faro que brilla, al faro que no paran de sacarles fotos, la casa del farero. Esa humilde casa es como la persona que mantiene nuestras luz encendida que soporta, en silencio, el peso del día a día. El amigo, la amiga, la pareja, el amante, el hermano, la madre que escucha; que saca tiempo y ganas para estar... Esa persona que te ha venido a la cabeza cuando leías este párrafo.


Hoy quiero hablar de esa persona o personas que, normalmente, como la casa del faro, nos acompañan y, con su sola presencia, nos dan color, alegría de vivir y sentido al día a día y, con el paso de los meses, a la vida entera.

Mi madre solía decir, que uno de los grandes problemas de esta sociedad es que todo el mundo esta tan ocupado, tan entretenido corriendo sin sentido de un lado a otro que, simplemente, no tenemos tiempo para cuidarnos los unos a los otros.

Y creo que tiene razón. Es así de fácil: los seres humanos somos animales de manada que nos necesitamos los unos a los otros. Cuidar y que nos cuiden nos hace grandes.

¿Y por qué lo hacemos tan difícil?

Creo que no nos explicaron bien las ideas de Darwin; no sobrevive el más fuerte, ni el que mejor se adapta, sino el que sabe construir alianzas fuertes, lazos de unión entre sus iguales y sabe cuidar y dejarse cuidar. 




¿Y tú qué tal llevas este tema? Yo, a duras penas, por eso creo que me voy a ver faros... Si me encuentras y necesitas que te cuiden, dime.

Reflexión: Como casi todos los faros, el faro de Ajo, está al borde del precipicio. ¿Dónde ha de estar si no? Pero no tiene miedo porque sabe que, a su vera, hay una casa gris que le cuida. Le da cobijo y le sustenta. Espero que, entre todos y todas, sepamos cuidarlo tanto a él como a su casa, la que le cuida y le da color.


Y menos mal, que ha encontrado soporte, pienso, porque es un faro, tan visitado que, creo, es el primer faro que veo estresado.

😉

A todas esas personas que me han cuidado y me siguen cuidando sin pedir nada a cambio.




Faro de Ajo. Ajo.Cantabria


Buscando la luz de mi propio faro siento que encontraré la de los demás.

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