Costa da Morte. Camiño dos Faros I.Punta Nariga. Cabo Roncudo

 


La tenacidad

Esa fuerza que nace de dentro

Quien pudiera ser tenaz como el faro y saber descansar cuando así lo exige el camino




En mi casa tenacidad se ha equivocado muchas veces con cabezonería y me doy cuenta, ahora, a los 54 años que no es lo mismo.
Y lo descubro viendo a un hombre recorriendo los 200 kilómetros del Camiño dos Faros, serpenteando por barrancos, playas desiertas paradisiacas de arenas blancas con su cojera inmisericorde. 

Es un hombre callado. Observador. Parece tímido. No se queja, pero pienso que le tiene que doler. Igual que a muchos de mis compañeros y compañeras del club de montaña Alpino Tabira de Durango, le tiene que doler. A unos las ampollas, al otro las ampollas de los píes y la cojera inmisericorde. 

Se apoya en un palo de madera, creo que es la única persona del grupo que no lleva bastones plegables de carbono de última generación. Algunas personas hace tiempo que se jubilaron, pero allí no para nadie. Todos tienen claro su meta: llegar a Finisterre: Donde comienza el mar. Pase lo que pase. Han de llegar a su faro.

Y en esta costa dura y agreste, llena de magia, A Costa da Morte, plagada de leyendas y de pecios hundidos, un hombre avanza apoyado en la fuerza de su voluntad. Y no va sólo, veo el dolor y la cojera en otros ojos pero a todos y a todas les brilla la mirada. Han dicho que lo van a lograr y lo van a lograr.

                           Quien no persigue sus sueños han de seguir los sueños de los demás



En la Costa da Morte  la naturaleza habla con tanta fuerza que te obliga a callar. Sus 7 faros es sin duda un regalo para encontrarse a uno mismo/a.

Reflexión: Cuanto he de aprender del faro Roncudo, de su generosa tenacidad. Siempre avisando, gamas obligando, sin ceder ante nada ni ante nadie. Sabiendo cual es su misión. Vigilando el horizonte a la espera que alguien quiera recoger su silencioso mensaje.

A todas esas personas que saben cuál es su camino les deseo el mejor de los viajes



Faro 12,  A Coruña


Buscando la luz de mi propio faro siento que encontraré la de los demás.


Comentarios

  1. Enrique, ningún camino está exento de "cojeras" o dolor, la diferencia está en el cuánto quiere uno dejar que la cojera o el dolor lo inhabilite. La fuerza o la debilidad está en uno mismo. Permíteme esta cita: "... halló la respuesta viendo, que otro sabio iba cogiendo las hierbas que él arrojó". Enhorabuena!!!

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